La insuficiencia cardíaca es la situación en la que el corazón, debido a una alteración estructural o funcional, no puede bombear a los órganos la sangre, el oxígeno y los nutrientes que el cuerpo necesita con una presión suficiente. Aunque popularmente existe la percepción errónea de que significa que el corazón se detiene por completo, en realidad se trata de un proceso progresivo en el que el órgano sigue funcionando con una eficiencia reducida. Cuando los síntomas de insuficiencia cardíaca que afectan la vida diaria se analizan correctamente en etapas tempranas, la progresión de la enfermedad puede controlarse en gran medida. Gracias al tratamiento moderno de la insuficiencia cardíaca que se aplica hoy en día y, especialmente, a las intervenciones intravasculares sin cirugía realizadas por un cardiólogo intervencionista experto, la calidad de vida de los pacientes puede aumentar de forma dramática. Este cuadro no es un final desesperanzador, sino un proceso crónico que puede manejarse con seguridad mediante los enfoques médicos actuales.
¿Qué es la insuficiencia cardíaca?
Para entender mejor la insuficiencia cardíaca, resulta bastante útil comparar el corazón con un enorme sistema de bomba de dos cámaras que proporciona presión a la instalación de agua de nuestra casa y que trabaja de forma continua, sin detenerse nunca. El lado derecho del corazón recoge la sangre que regresa sucia desde el cuerpo y la envía a los pulmones para que se limpie. El lado izquierdo, por su parte, recibe la sangre limpia, rica en oxígeno y nutrientes, que ha sido oxigenada en los pulmones, y la bombea a todo el cuerpo, a los órganos y a los tejidos. Si la fuerza del motor de esta bomba se debilita con el tiempo o si sus paredes se engrosan y endurecen por el cansancio de los años, impidiendo que se llene de suficiente agua, el equilibrio de este sistema perfecto empieza a alterarse.
La sangre que no puede ser expulsada hacia delante, es decir, que no puede enviarse a los vasos con una presión suficiente, empieza a acumularse hacia atrás en el sistema. Esta acumulación provoca la retención de líquido en los pulmones y en distintas zonas del cuerpo, especialmente en las partes inferiores por efecto de la gravedad. Esta acumulación de líquido, que en medicina llamamos “congestión”, es la responsable principal de las molestias que experimentan los pacientes con insuficiencia cardíaca en la vida diaria. La insuficiencia cardíaca es la combinación del rendimiento reducido del corazón con la sensación de fatiga y obstrucción creada por el líquido acumulado en el sistema vascular. El cuerpo intenta solucionar esta situación estrechando los vasos para aumentar la presión o reteniendo agua a través de los riñones para incrementar el volumen sanguíneo, pero estos mecanismos de defensa aumentan aún más la carga sobre el corazón y hacen que la situación sea cada vez más difícil de controlar.
¿Cuáles son los tipos de insuficiencia cardíaca?
En el diagnóstico de esta enfermedad y en la definición del camino terapéutico correcto, el criterio más importante es qué porcentaje de la sangre que contiene el corazón puede expulsar al cuerpo en cada latido. Esta proporción, conocida en el lenguaje médico como “fracción de eyección”, determina el carácter de la enfermedad. La insuficiencia cardíaca se divide generalmente en grupos principales.
Los tipos de insuficiencia cardíaca aceptados clínicamente son los siguientes:
- Insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida
- Insuficiencia cardíaca con fracción de eyección conservada
- Insuficiencia cardíaca con fracción de eyección ligeramente reducida
El significado de estas clasificaciones es muy crítico para el plan de tratamiento del paciente. En el grupo con fracción de eyección reducida, el problema principal es una debilidad evidente de la fuerza de contracción del corazón. El músculo cardíaco está, por así decirlo, cansado, adelgazado y estirado como un globo. Su fuerza de contracción está muy por debajo de lo normal. En el grupo con fracción de eyección conservada, funciona un mecanismo muy diferente. Aquí la fuerza de contracción del corazón y el porcentaje de expulsión de sangre parecen completamente normales. Sin embargo, por causas como la hipertensión o el envejecimiento, el músculo cardíaco se ha endurecido y engrosado tanto que no puede relajarse ni estirarse. Un recipiente que no puede expandirse lo suficiente no puede llenarse con una cantidad adecuada de sangre. Como el volumen de llenado disminuye, aunque el porcentaje bombeado parezca normal, la cantidad no alcanza para cubrir las necesidades del cuerpo. El tercer grupo representa una forma intermedia que queda entre estos dos extremos, con características de transición y que puede mostrar síntomas de ambos grupos.
¿Cómo afectan las etapas de la insuficiencia cardíaca a la vida diaria?
La insuficiencia cardíaca no es una situación sorpresa que aparece de la noche a la mañana, sino un proceso que avanza silenciosamente durante años y atraviesa determinadas etapas. Estas etapas se clasifican de forma muy clara según la capacidad de movimiento y la tolerancia al esfuerzo de la persona en su vida diaria.
Al comienzo de la enfermedad, aunque estructuralmente hayan empezado algunos signos de cansancio en el corazón, la persona no los siente. No existe ninguna limitación en las actividades físicas diarias; la persona no experimenta una molestia inusual al subir escaleras, correr o realizar trabajos pesados. Sin embargo, cuando la enfermedad pasa a la siguiente etapa, aunque no haya problema en reposo, empiezan una ligera fatiga y falta de aire durante esfuerzos cotidianos como caminar a paso rápido o hacer la compra diaria.
Cuando la enfermedad progresa aún más, la vida diaria se limita de forma importante. Caminar de una habitación a otra dentro de casa, vestirse, ducharse o subir una pendiente suave puede provocar una falta de aire y palpitaciones evidentes. El paciente se ve obligado a detenerse y descansar con frecuencia. En la etapa más avanzada y difícil, el paciente experimenta estas molestias de forma intensa incluso estando completamente en reposo, acostado en la cama o sentado en un sillón. En esta fase, ninguna actividad física puede realizarse cómodamente y la persona se ve obligada a pasar gran parte del día acostada o sentada.
¿Cuáles son los síntomas de la insuficiencia cardíaca?
La disminución del flujo de sangre fresca en el cuerpo y el exceso de líquido que se acumula hacia atrás provocan síntomas muy típicos que afectan profundamente la calidad de vida de los pacientes. Estos síntomas pueden variar según qué lado del corazón esté más afectado.
Los síntomas más frecuentes son los siguientes:
- Falta de aire
- Despertarse por la noche con sensación de ahogo
- Hinchazón en las piernas
- Edema en los tobillos
- Hinchazón en la zona abdominal
- Cansancio rápido
- Debilidad profunda
- Tos seca
- Palpitaciones
- Aumento rápido de peso
La falta de aire es especialmente consecuencia de la acumulación de líquido en los pulmones. Cuando el paciente se acuesta boca arriba, el líquido que se ha acumulado durante todo el día en las piernas y el abdomen se desplaza hacia la cavidad torácica y ejerce presión sobre los pulmones. Por eso los pacientes se despiertan de repente por la noche con falta de aire y se ven obligados a dormir con varias almohadas, e incluso a veces en posición sentada, para poder respirar cómodamente.
El edema es una de las señales más claras de que el lado derecho del corazón está cansado. Cuando la sangre empieza a acumularse en las venas, por efecto de la gravedad primero se acumula líquido en los tobillos, después en las piernas y, en etapas avanzadas de la enfermedad, en la cavidad abdominal. Debido a este exceso de líquido retenido en el cuerpo, los pacientes pueden aumentar repentinamente dos o tres kilos en solo unos días. La falta de oxígeno suficiente en los músculos esqueléticos crea una sensación constante de cansancio; la persona se siente tan agotada que no puede levantar los brazos ni las piernas. La acumulación crónica de líquido en los pulmones también puede provocar, de vez en cuando, una tos seca irritativa que aumenta especialmente al acostarse y no desaparece fácilmente.
¿Qué métodos se utilizan para diagnosticar la insuficiencia cardíaca?
Para diagnosticar correctamente la enfermedad y comprender la magnitud del daño se utilizan diversos métodos que ofrece la tecnología médica. El proceso suele comenzar con una escucha detallada de las quejas del paciente y una exploración física cuidadosa.
Los métodos básicos utilizados en el proceso diagnóstico son los siguientes:
- Análisis de sangre
- Radiografía de tórax
- Electrocardiografía
- Ecocardiografía
- Cateterismo cardíaco derecho
La ecocardiografía, es decir, la ecografía del corazón, desempeña un papel clave en el diagnóstico. Con este método se observan claramente, mediante ondas sonoras, el grosor de las paredes del corazón, el estado de las válvulas, el tamaño de las cavidades y el porcentaje de bombeo del corazón. Sin embargo, especialmente en pacientes en fases avanzadas, cuando el tratamiento médico resulta insuficiente y en la etapa de decisión sobre tratamientos con dispositivos o válvulas, se necesitan datos mucho más precisos.
En este punto entra en juego un procedimiento específico llamado “cateterismo cardíaco derecho”. Generalmente, desde la muñeca o la zona de la ingle se avanza hasta el lado derecho del corazón y desde allí hasta los vasos pulmonares con ayuda de un tubo finísimo, del grosor de un espagueti, llamado catéter. De esta manera se miden con precisión milimétrica las presiones dentro del corazón, la resistencia de los vasos pulmonares y cuántos litros de sangre puede bombear el corazón en un minuto. Esta información valiosa es el mapa más importante que muestra si las intervenciones de alta tecnología que se aplicarán al paciente realmente serán útiles o no.
¿Qué se hace cuando los medicamentos no son suficientes en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca?
La base indiscutible del tratamiento de la insuficiencia cardíaca son los cambios en el estilo de vida y un tratamiento farmacológico fuerte, multidisciplinario. Los medicamentos modernos alivian la carga pesada sobre el corazón, eliminan el exceso de líquido del cuerpo a través de los riñones, dilatan los vasos y ralentizan el crecimiento progresivo del corazón. Sin embargo, cuando el problema del corazón alcanza una dimensión mecánica o estructural más que una fatiga celular, los medicamentos por sí solos pueden resultar insuficientes.
Si las válvulas del corazón están rotas, estrechadas o si el sistema eléctrico interno del corazón ha colapsado por completo, el problema no se resuelve por muchos medicamentos que se utilicen. En este punto, los métodos de cardiología intervencionista ofrecen oportunidades extraordinarias para pacientes que no son aptos para cirugía cardíaca o cuyo riesgo de cirugía a corazón abierto es muy alto. La mayor ventaja de estos métodos innovadores es que pueden reparar las averías mecánicas del corazón mediante sistemas especiales de catéter que avanzan solo por el interior de los vasos, sin cortar ni abrir el tórax del paciente.
¿Existe una solución sin cirugía para la insuficiencia cardíaca y los problemas de la válvula mitral?
La válvula mitral, situada entre la aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo del corazón, es una puerta de dos hojas que impide que la sangre limpia se escape hacia atrás. A medida que la insuficiencia cardíaca progresa, el músculo cardíaco se dilata como un globo. Esta dilatación también separa las hojas de la válvula y hace que la válvula no pueda cerrarse completamente. A esta situación se le llama insuficiencia mitral. Debido a la válvula que no cierra, en cada latido la sangre, en lugar de avanzar hacia delante, se escapa hacia atrás, hacia los pulmones, iniciando un círculo vicioso mortal que agrava mucho más la insuficiencia cardíaca.
Para estos pacientes, demasiado debilitados para soportar una cirugía a corazón abierto, se han desarrollado tecnologías especiales que funcionan con una lógica de pinzamiento. Entrando por la vena de la ingle, se envía al interior del corazón un tubo transportador largo. Mientras el corazón sigue latiendo, las hojas de la válvula que se han separado y no cierran se sujetan entre sí justo en el centro con ayuda de un pequeño clip metálico especial, como una pinza. Así se estrecha la abertura dilatada y se detiene de inmediato el escape de sangre hacia atrás. Después del procedimiento, la carga del corazón disminuye en cuestión de segundos y la falta de aire del paciente se reduce de forma dramática.
En las estenosis aórticas que provocan insuficiencia cardíaca, ¿se puede cambiar la válvula sin abrir el tórax?
La válvula aórtica es la puerta principal de salida por la que la sangre limpia y llena de oxígeno se bombea desde el corazón a todo el cuerpo. Con el avance de la edad, esta válvula puede calcificarse, endurecerse y dejar de abrirse completamente. En esta situación, que llamamos estenosis aórtica, el corazón tiene que trabajar contra una presión muy grande para expulsar la sangre a través de un orificio estrechísimo. Este esfuerzo increíble provoca con el tiempo un engrosamiento excesivo del músculo cardíaco, lo agota y finalmente causa insuficiencia cardíaca.
Para esta difícil situación, que en el pasado solo tenía como solución la cirugía abierta de tórax, hoy se utilizan métodos transcatéter. Generalmente se entra por la arteria de la ingle solo con anestesia local. Justo dentro de la vieja válvula calcificada, endurecida como piedra e incapaz de abrirse, se coloca una nueva válvula biológica montada sobre un stent. La nueva válvula aplasta la antigua, ocupa su lugar y empieza a funcionar de inmediato. Ese muro enorme frente al corazón desaparece de pronto. Por lo general, el paciente vuelve a casa caminando en pocos días.
¿Cuáles son los nuevos tratamientos en la insuficiencia cardíaca y las enfermedades de la válvula tricúspide?
La válvula tricúspide, situada en el lado derecho del corazón, fue durante muchos años una válvula a la que se intervenía muy poco y que estuvo descuidada en el mundo médico. Sin embargo, hoy sabemos muy bien que la fuga de esta válvula desempeña un papel principal en el desarrollo de la insuficiencia cardíaca derecha y en la acumulación excesiva de líquido en el cuerpo. Que la válvula tricúspide no pueda cerrarse por completo hace que la sangre retroceda hacia el hígado, los riñones y las piernas, alterando todo el sistema corporal.
Para resolver este problema grave sin cirugía, también se utilizan sistemas especiales similares a la tecnología de pinzamiento. De nuevo, se llega al lado derecho del corazón a través del vaso de la ingle y las hojas de la válvula que están caídas o separadas se acercan entre sí con clips especiales. Como disminuye el escape de sangre hacia atrás, hacia el sistema venoso, los edemas persistentes de las piernas de los pacientes se resuelven rápidamente, desaparece la presión sobre el hígado y su capacidad de esfuerzo aumenta de forma notable.
¿Cómo se corrigen las fugas en válvulas antiguas en un cuadro de insuficiencia cardíaca?
En pacientes que se sometieron a cirugía a corazón abierto en años anteriores y a quienes se les colocó una válvula protésica metálica o biológica, con el tiempo pueden aparecer algunos problemas mecánicos. Aunque la propia válvula funcione perfectamente, pueden producirse aflojamientos o aperturas en las suturas de las zonas de borde donde la válvula fue cosida al corazón. La sangre que se filtra por allí provoca una anemia grave al destruir los glóbulos rojos y, dependiendo de la cantidad de fuga, también causa síntomas severos de insuficiencia cardíaca.
Llevar al paciente a una segunda cirugía abierta para reparar esta fuga es, como puede imaginarse, extremadamente arriesgado. En lugar de eso, mediante métodos intervencionistas se llega a estos pequeños orificios con fuga a través de los vasos de la ingle, usando cables muy finos y dirigibles. Se colocan pequeños dispositivos especiales, parecidos a un paraguas o un tapón, dentro de estos orificios, cerrando completamente la abertura y deteniendo la fuga de forma permanente sin cirugía.
¿Cómo se corrige la descoordinación eléctrica del corazón en caso de insuficiencia cardíaca?
Los ventrículos derecho e izquierdo de un corazón sano, gracias a las señales eléctricas, se contraen en el mismo milisegundo, como nadadores sincronizados, actuando como un todo. Sin embargo, en algunos pacientes con insuficiencia cardíaca esta red de conducción eléctrica se rompe o se daña. La señal eléctrica llega al lado izquierdo del corazón mucho más tarde que al derecho. Esta situación hace que, mientras un lado del corazón se contrae, el otro todavía esté en fase de relajación. En lugar de comprimirse como una bomba, el corazón empieza a moverse como una cuna que se balancea de un lado a otro, y la eficiencia de bombeo cae de forma increíble.
Para corregir esta descoordinación mecánica se utilizan marcapasos especiales de tres cables. Los cables que salen de un generador inteligente colocado bajo la piel se sitúan tanto en la pared derecha como en la pared externa izquierda del corazón. El marcapasos envía estímulos eléctricos de milisegundos a ambos lados al mismo tiempo, permitiendo que los dos ventrículos del corazón vuelvan a contraerse de manera simultánea y con plena armonía. Así el corazón empieza de nuevo a trabajar con alta eficiencia, sus dimensiones dilatadas se reducen con el tiempo y la calidad de vida del paciente aumenta de forma extraordinaria.
Si la insuficiencia cardíaca no es adecuada para tratamiento con marcapasos, ¿cómo se fortalecen los músculos?
En una parte importante de los pacientes con insuficiencia cardíaca no existe ningún problema en la conducción eléctrica del corazón; el corazón trabaja de forma muy sincronizada y armoniosa, pero la fuerza propia del músculo es muy débil. En estos pacientes, los marcapasos estándar de tres cables que proporcionan sincronía no funcionan. La nueva tecnología desarrollada para estos pacientes son los dispositivos de modulación que influyen directamente sobre la fuerza de contracción del músculo cardíaco.
Estos dispositivos no determinan el ritmo ni la velocidad del corazón como los marcapasos clásicos. En lugar de eso, cuando el músculo cardíaco recibe su estímulo natural y se contrae en ese momento crítico, envían desde fuera señales especiales de alto voltaje. Estas señales no crean un latido extra; sin embargo, influyen en la química de la célula cardíaca y permiten que entre más calcio en la célula. Esta situación crea un efecto de entrenamiento bioquímico en el músculo cardíaco. Cuando se aplica de forma regular y continua, la fuerza de contracción natural del músculo cardíaco aumenta globalmente.
¿Qué se puede hacer contra el riesgo de arritmia súbita en pacientes con insuficiencia cardíaca?
El debilitamiento, adelgazamiento y dilatación del músculo cardíaco como un globo aumenta, lamentablemente en gran medida, el riesgo de que se produzcan arritmias mortales en el corazón. La causa más frecuente de pérdidas súbitas en pacientes con insuficiencia cardíaca es que el corazón empiece de repente a latir de forma muy rápida e irregular y se vuelva incapaz de bombear sangre. En pacientes cuya fuerza de bombeo ha caído por debajo de cierto nivel, la mayor seguridad frente a este peligro silencioso son los marcapasos con función de descarga.
Estos dispositivos inteligentes, una vez colocados en el pecho del paciente, funcionan como una especie de equipo interno de urgencias que vigila el ritmo cardíaco de forma ininterrumpida las 24 horas del día, los 7 días de la semana. En el momento en que detectan que se ha desarrollado en el corazón un ritmo muy rápido, caótico y potencialmente mortal, administran en segundos una descarga eléctrica desde dentro al corazón y devuelven el ritmo a la normalidad. Estos dispositivos no tratan la insuficiencia cardíaca en sí, no eliminan la falta de aire, pero eliminan el riesgo de muerte súbita y permiten que el paciente se mantenga con vida.
¿Cómo se equilibra el aumento de presión intracardíaca en los tipos de insuficiencia cardíaca?
Especialmente en el tipo de insuficiencia cardíaca con fracción de eyección conservada, en el que el músculo cardíaco se endurece y se engrosa, aunque la fuerza de bombeo del corazón parezca normal, la presión en la aurícula izquierda, donde se acumula la sangre, es increíblemente alta. Mientras el paciente está sentado tranquilo no hay problema, pero cuando quiere caminar, subir escaleras o hacer esfuerzo, esta presión se dispara aún más. Cuando aumenta la presión, la sangre retrocede directamente hacia los pulmones y crea en la persona una sensación intensa de ahogo.
Para evitar estas explosiones repentinas de presión se colocan pequeños dispositivos de derivación en la fina pared que separa las dos aurículas del corazón. Estos dispositivos inteligentes mantienen abierto un pequeño orificio controlado y permanente entre las dos cavidades. Cuando la presión del lado izquierdo, es decir, justo detrás de los pulmones, alcanza niveles peligrosos, una parte de la sangre pasa por este orificio hacia el lado derecho, donde la presión es más baja. Gracias a este sistema de descarga simple pero eficaz, se evita el riesgo de acumulación repentina de agua en los pulmones y las quejas de falta de aire del paciente en la vida diaria se alivian de manera importante.
¿Puede tratarse la insuficiencia cardíaca a través del sistema nervioso?
La insuficiencia cardíaca no es un problema limitado solo al corazón, sino un proceso en el que todo el sistema nervioso autónomo también entra en estado de alarma. Cuando el corazón no puede bombear suficiente sangre al cuerpo, nuestro cerebro lo interpreta como un peligro vital, una hemorragia o una situación de estrés. Como respuesta, hace que el cuerpo libere adrenalina constantemente. Esta situación, que a corto plazo acelera el corazón y eleva la presión, cuando dura meses y años termina por agotar completamente al corazón, como si lo estuviera azotando.
Para romper este ciclo de comunicación dañino se utilizan métodos innovadores en los que se coloca un pequeño electrodo sobre la arteria carótida del cuello. Este sistema envía continuamente al cerebro la señal de “todo está bien, la presión arterial es suficiente, no hay peligro”. Cuando el cerebro recibe esta señal tranquilizadora, apaga el sistema de estrés y activa el modo de descanso. Así los vasos se relajan, la frecuencia cardíaca baja a niveles razonables, desaparece el efecto de látigo sobre el corazón y los riñones se relajan, eliminando del cuerpo el exceso de sal y agua.
¿Cómo se puede prevenir sin medicamentos el riesgo de coágulos en un cuadro de insuficiencia cardíaca?
En una parte bastante grande de los pacientes con insuficiencia cardíaca se desarrolla con el tiempo una arritmia llamada “fibrilación auricular”, en la que las aurículas del corazón no pueden contraerse correctamente y solo tiemblan. En esta arritmia, el flujo de sangre dentro del corazón se ralentiza y la sangre empieza a acumularse especialmente en una prolongación de la aurícula izquierda que se parece a una bolsa ciega. La sangre que fluye lentamente coagula rápidamente, y que los coágulos formados en esta zona se desprendan y vayan al cerebro puede provocar cuadros de ictus muy graves.
Para eliminar este riesgo, los pacientes deben usar de por vida potentes medicamentos anticoagulantes. Sin embargo, los pacientes que no pueden usar estos medicamentos por causas como edad avanzada, antecedentes de hemorragia gástrica o riesgo de caídas se encuentran bajo un gran peligro. Como solución a esta situación, de nuevo entrando por la ingle, se coloca un pequeño paraguas o tapón en la boca de esta bolsa ciega. Esta zona, donde se forman casi todos los coágulos, se cierra por completo y se excluye de la circulación, de modo que los pacientes se liberan del peligro de ictus sin verse obligados a usar medicamentos de alto riesgo.
¿A qué deben prestar atención los pacientes con insuficiencia cardíaca en su vida diaria?
Todos estos tratamientos intervencionistas de alta tecnología, métodos quirúrgicos perfectos o dispositivos inteligentes están destinados a quedarse incompletos si el paciente no apoya el proceso con un buen estilo de vida y un seguimiento médico adecuado. En el enfoque de la medicina moderna, la clave más importante de un resultado exitoso es que el paciente sea una parte activa y consciente de su propio tratamiento. Las rutinas diarias a las que se debe prestar atención en este proceso son muy claras.
Las reglas muy importantes que deben seguirse en la vida diaria son las siguientes:
- Seguimiento diario del peso
- Restricción del consumo de sal
- Limitación de la ingesta de líquidos
- Ejercicio regular y ligero
- Toma de los medicamentos exactamente a la hora indicada
- Abandono completo del alcohol y el tabaco
El consumo de sal es uno de los puntos más críticos y en los que más se debe insistir. Cada molécula extra de sal que entra en el cuerpo atrae el agua como una esponja y la retiene en los vasos. Esta situación aumenta de forma increíble la carga de líquido que el corazón debe bombear, y el exceso de agua se filtra rápidamente hacia los pulmones. Con la misma lógica, la cantidad total de líquido ingerida durante el día no debe superar los límites establecidos por el médico, porque una bomba debilitada tiene dificultades para eliminar el exceso de agua del cuerpo.
La prueba más valiosa que puede hacerse en casa es el seguimiento diario del peso. Los pacientes deben pesarse cada mañana en ayunas, después de ir al baño y con la misma ropa. Si en pocos días se observa de repente un aumento de más de dos kilos, esto no significa que la persona haya ganado grasa, sino que el cuerpo ha empezado a retener agua. Este aumento repentino es la señal más temprana de que las piernas se hincharán o de una noche en la que se despertará con sensación de ahogo. En una situación así, se debe consultar al médico sin perder tiempo para ajustar el plan de tratamiento.

Prof. Dra. Kadriye Orta Kılıçkesmez es una de las figuras destacadas en el campo de la cardiología en Turquía. Nació el 24 de enero de 1974 en Tekirdağ. Tras completar su formación universitaria en la Facultad de Medicina Cerrahpaşa de la Universidad de Estambul, eligió la cardiología como especialidad y realizó su formación especializada en el Instituto de Cardiología de la misma universidad. En 2015, fue designada por la universidad para fundar la clínica de cardiología y el laboratorio de angiografía de Şişli Etfal. Kadriye Kılıçkesmez, quien se convirtió en profesora en 2017, fundó en 2020 la clínica de cardiología y el laboratorio de angiografía del Hospital Prof. Dr. Cemil Taşçı y aseguró que la clínica se convirtiera en una clínica de formación.
