La insuficiencia de la válvula aórtica es la filtración de sangre limpia hacia el ventrículo izquierdo del corazón debido al cierre defectuoso de la válvula aórtica, en lugar de ser bombeada al cuerpo. Este problema estructural se caracteriza por síntomas como falta de aire, especialmente durante el movimiento, cansancio rápido y palpitaciones. La enfermedad se clasifica como leve, moderada o avanzada según las mediciones de la ecocardiografía. Su tratamiento varía según el nivel de la enfermedad e incluye procedimientos eficaces que van desde el seguimiento con medicamentos hasta el método TAVI sin suturas o el reemplazo quirúrgico de la válvula. Para evitar que el músculo cardíaco se fatigue, es de vital importancia corregir esta fuga mecánica a tiempo.
¿Qué es la insuficiencia de la válvula aórtica y qué problema provoca en nuestro corazón?
Cuando el ventrículo izquierdo, que es la cavidad inferior izquierda del corazón, se contrae, expulsa la sangre limpia que contiene hacia la arteria aorta con una gran presión. En ese momento de expulsión, las valvas de la válvula aórtica se abren por completo y permiten que la sangre pase con facilidad. Cuando el corazón termina su contracción y pasa a relajarse para llenarse de sangre nueva, en esa fase de reposo instantánea que dura menos de un segundo, la válvula aórtica debe cerrarse de forma repentina y hermética. Así, la sangre que ha sido enviada a la arteria no puede regresar al interior del corazón por efecto de la gravedad o de la presión intravascular, y necesariamente continúa su camino hacia el cuerpo.
En la insuficiencia de la válvula aórtica, como la estructura de las valvas que forman la válvula está deteriorada, ha perdido elasticidad o se ha separado entre sí, no se consigue un cierre completo. Entre las valvas queda un espacio, una zona de fuga. En el momento en que el corazón se relaja, una parte considerable de la sangre enviada al cuerpo empieza a derramarse hacia atrás por ese espacio, es decir, hacia el interior del corazón. Esta situación deja al ventrículo izquierdo del corazón en medio de un problema mecánico difícil de resolver. El ventrículo, por un lado, recibe sangre limpia y fresca procedente de los pulmones y, por otro lado, se ve obligado a aceptar también la sangre antigua que se filtra desde la arteria aorta. El volumen de sangre acumulado en su interior supera con creces lo normal. En la siguiente contracción, el corazón debe gastar mucha más fuerza que antes y contraerse con mucha más potencia para poder expulsar al mismo tiempo tanto la sangre que normalmente debe enviar como la sangre extra que ha regresado. Este trabajo adicional interminable prepara el terreno para alteraciones celulares que, con el tiempo, afectan profundamente la estructura, la forma y la capacidad de funcionamiento del músculo cardíaco.
¿La insuficiencia de la válvula aórtica se desarrolla de repente o avanza de forma silenciosa durante años?
El desarrollo de este problema estructural y el daño que causa al corazón muestran diferencias muy dramáticas según la causa subyacente. La enfermedad suele presentarse como un proceso crónico, extremadamente silencioso y de progresión lenta, que dura años e incluso décadas. En este proceso de avance lento, el corazón pone en marcha un mecanismo de adaptación bastante inteligente para poder soportar la creciente carga de líquido a la que está expuesto. Para albergar el aumento del volumen sanguíneo, amplía su propio volumen interno y engrosa sus paredes musculares para conservar la fuerza de expulsión. Igual que los músculos de un deportista que levanta pesas regularmente aumentan de tamaño con el tiempo, el corazón también crece ante el aumento de la carga de trabajo. Este proceso de crecimiento permite que el paciente pueda llevar una vida muy activa durante muchos años sin sentir ningún síntoma de enfermedad. Sin embargo, esta capacidad de estiramiento y engrosamiento del músculo cardíaco no es infinita. Cuando se supera un determinado umbral, aumenta el tejido conectivo entre las células del músculo cardíaco, se pierde elasticidad y la fuerza de contracción comienza a debilitarse de forma permanente.
Por otro lado, en algunas situaciones desafortunadas, la estructura de la válvula puede deteriorarse de repente, en cuestión de horas o días. Especialmente las infecciones bacterianas graves que atacan directamente la válvula o las roturas repentinas que se producen en la arteria aorta pueden dejar la válvula inútil de forma súbita. El corazón no encuentra el tiempo necesario para prepararse ante esta inundación repentina y enorme de líquido, estirarse o fortalecer sus músculos. Cuando una cantidad de sangre que supera ampliamente su capacidad llena de repente su interior, la presión dentro del corazón aumenta con rapidez. Esta alta presión se refleja hacia atrás y golpea los pulmones. Los sacos de aire de los pulmones se llenan rápidamente de líquido, haciendo imposible que el paciente respire. Al disminuir también de forma súbita la cantidad de sangre bombeada al cuerpo, la presión arterial cae bruscamente y se altera la nutrición de todos los órganos.
¿Cuáles son las causas principales y los factores de riesgo que provocan el cuadro de insuficiencia de la válvula aórtica?
Comprender los factores que alteran el mecanismo de cierre de la válvula tiene una importancia vital para la prevención y el tratamiento de la enfermedad. Este problema a veces se debe a enfermedades que afectan directamente al propio tejido de la válvula y, otras veces, a la deformación progresiva del marco donde se asienta la válvula.
Las causas más frecuentes que provocan el deterioro de la válvula son las siguientes:
- Válvula aórtica bicúspide
- Enfermedad cardíaca reumática
- Endocarditis infecciosa
- Dilatación de la arteria aorta
- Aneurisma aórtico
- Hipertensión arterial no controlada
- Síndrome de Marfan
- Calcificación asociada a la edad avanzada
Una diferencia estructural congénita bastante frecuente en la sociedad es una de las fuentes más comunes del problema. En condiciones normales, la válvula aórtica está formada por tres valvas finas que se cierran perfectamente entre sí. Sin embargo, en algunas personas, esta válvula se forma con dos valvas durante el desarrollo en el vientre materno. Aunque al principio funcione con normalidad, esta estructura bicúspide es más vulnerable frente a la dinámica del flujo sanguíneo. La válvula, expuesta durante años a un estrés desigual en cada latido cardíaco, con el tiempo empieza tanto a engrosarse y calcificarse como a ceder por sus bordes y filtrar sangre.
Las enfermedades febriles causadas por infecciones de garganta en la infancia que no fueron tratadas también pueden pasar factura al corazón en edades posteriores. Los anticuerpos producidos por el cuerpo para combatir la infección atacan por error las válvulas cardíacas, provocando que las valvas se engrosen, se contraigan y se fusionen entre sí. Además, las bacterias que se mezclan con la circulación sanguínea pueden adherirse directamente a la válvula cardíaca, multiplicarse allí y destruir el tejido, provocando fugas graves.
A veces, aunque las valvas de la válvula estén completamente sanas, enferma la parte de la raíz de la arteria aorta donde se asienta la válvula. La hipertensión arterial no tratada durante años aplica una presión constante sobre las paredes arteriales y ensancha gradualmente el diámetro de la arteria. A medida que la arteria se dilata, las valvas que están unidas a ella se alejan entre sí. Como las valvas no pueden llegar a encontrarse borde con borde, queda una abertura amplia en el centro y la sangre se escapa hacia atrás por ese punto.
¿Qué síntomas siente en su corazón una persona con insuficiencia de la válvula aórtica en la vida diaria?
Durante ese período silencioso e insidioso de la enfermedad, que dura años, los pacientes generalmente se sienten completamente sanos. Pueden hacer deporte, trabajar en tareas pesadas y continuar su vida diaria sin ninguna limitación. La capacidad de adaptación del corazón es tan exitosa que no refleja hacia el exterior el desgaste que ocurre en su interior. Sin embargo, cuando se supera ese umbral crítico en el que el músculo cardíaco empieza a cansarse y a ceder, comienzan a sonar las alarmas del cuerpo. Las molestias suelen aparecer no cuando el paciente está en reposo, sino durante los momentos de esfuerzo en los que el corazón tiene que bombear más sangre.
En el período en que la enfermedad se manifiesta clínicamente, las molestias que los pacientes presentan con mayor frecuencia son las siguientes:
- Falta de aire
- Cansancio rápido
- Palpitaciones
- Dolor en el pecho
- Mareo
- Hinchazón en los tobillos
- Sensación de latido en el cuello
Los pacientes empiezan a sentir la necesidad de detenerse y descansar con frecuencia en cuestas o escaleras que antes podían subir con mucha facilidad. Una sensación de presión en el pecho, como si llevaran una carga pesada encima, hace que su capacidad de esfuerzo disminuya progresivamente a lo largo de los meses. Despertarse de repente por la noche con sensación de ahogo y no poder respirar al acostarse completamente plano es una señal muy importante de que el corazón ha empezado a acumular líquido hacia atrás en los pulmones.
Además, como la cantidad de sangre que el corazón expulsa en cada contracción es la suma de la sangre enviada hacia adelante y la sangre que retrocede, la onda de pulso que se forma en las arterias es muy intensa. Los pacientes pueden sentir los latidos de su corazón como golpes fuertes, especialmente en ambientes silenciosos, al acostarse, en el cuello, en los oídos e incluso en el abdomen. Cuando la presión arterial diastólica baja excesivamente y se reduce el flujo de sangre hacia las propias arterias que nutren al corazón, la persona puede experimentar dolores tipo opresión y ardor en el pecho durante el esfuerzo.
¿Qué métodos permiten establecer el diagnóstico definitivo cuando se sospecha insuficiencia de la válvula aórtica?
Incluso una exploración física sencilla puede ofrecer pistas muy importantes sobre la enfermedad. Cuando se escucha el pecho con un estetoscopio, se detecta fácilmente ese sonido típico, parecido a un soplo, que produce la sangre al retroceder. En las mediciones realizadas con el tensiómetro, que la diferencia entre la presión arterial sistólica y la diastólica esté muy aumentada también es un indicador del desequilibrio hemodinámico generado por esta fuga. Sin embargo, para establecer el diagnóstico definitivo, determinar el grado de la enfermedad y medir la magnitud del daño causado al corazón, se necesitan tecnologías avanzadas de imagen.
En este punto, la herramienta diagnóstica más básica y valiosa es la ecocardiografía. Este método, que utiliza ondas sonoras para reflejar en la pantalla en tiempo real la estructura interna del corazón, sus cavidades y los movimientos de las válvulas, es un procedimiento completamente indoloro, sin radiación y que no causa ninguna molestia al paciente. Gracias a las técnicas avanzadas de mapeo en color, se calcula con gran precisión el grosor y la longitud del chorro de sangre que sale hacia atrás por el espacio donde la válvula no cierra completamente, así como el volumen en mililitros de sangre que regresa en un latido cardíaco. A veces, cuando se necesitan imágenes más detalladas, puede examinarse el corazón desde atrás con mucha más claridad mediante una cámara ubicada en el extremo de un tubo fino que se introduce por el esófago, de forma similar a una endoscopia. En los casos necesarios, la resonancia magnética cardíaca o la tomografía también cartografían milimétricamente el diámetro de la arteria aorta y la estructura de la válvula.
¿Qué mediciones del corazón se tienen en cuenta al decidir el momento del tratamiento de la insuficiencia de la válvula aórtica?
Cuando el grado de la enfermedad alcanza un nivel avanzado y el paciente empieza a experimentar síntomas como falta de aire y cansancio, la decisión de tratamiento es bastante clara. Porque en ese momento se vuelve obligatorio reemplazar o reparar la válvula; ningún tratamiento farmacológico puede devolver a su estado anterior una válvula rota o estirada. Los medicamentos solo alivian temporalmente al paciente al reducir la acumulación de líquido o equilibrar la presión arterial, pero no resuelven el problema mecánico subyacente. La decisión realmente crítica se toma en pacientes que todavía no presentan ninguna molestia, pero que tienen una fuga avanzada. En estos pacientes, intervenir la válvula demasiado pronto significa asumir un riesgo innecesario de procedimiento, mientras que llegar demasiado tarde puede provocar un daño irreversible del músculo cardíaco.
Para poder establecer este equilibrio sensible y determinar el momento correcto de la intervención, durante el seguimiento con ecocardiografía se observan algunos límites críticos.
Los parámetros de medición críticos que se siguen de cerca son los siguientes:
- Fracción de eyección
- Diámetro telesistólico
- Diámetro telediastólico
- Volumen regurgitante
- Anchura de la vena contracta
Cuando el diámetro del corazón durante la contracción supera determinados milímetros, esto indica que el músculo cardíaco ya se ha estirado demasiado y empieza a perder su capacidad de recuperación. Del mismo modo, cuando la fracción de eyección, que es el porcentaje de sangre que el corazón expulsa al cuerpo, empieza a descender por debajo de los límites normales, suenan las alarmas. Si se superan estos límites críticos, aunque el paciente se sienta muy bien, es imprescindible intervenir la válvula para prevenir una insuficiencia cardíaca permanente que podría desarrollarse en el futuro.
En el tratamiento de la insuficiencia de la válvula aórtica, ¿qué métodos no quirúrgicos destacan hoy además de la cirugía tradicional a corazón abierto?
Hasta hace poco, la única solución definitiva y más clara para las alteraciones estructurales graves de la válvula aórtica era la cirugía clásica a corazón abierto. Este método consolidado incluye abrir la caja torácica cortándola por el centro, detener completamente el corazón, transferir la circulación sanguínea del cuerpo a una máquina corazón-pulmón durante el procedimiento y luego cortar y retirar con bisturí la válvula dañada para coser en su lugar una válvula nueva biológica o metálica. Sin duda, este método es muy fiable, duradero y un estándar que la medicina ha aplicado con éxito durante muchos años. Sin embargo, los largos períodos de cuidados intensivos posteriores, las restricciones durante meses necesarias para que el esternón consolide y los riesgos derivados de la propia naturaleza de la operación han llevado tanto a pacientes como a médicos a buscar caminos menos desgastantes.
Hoy, gracias al punto vertiginoso alcanzado por la tecnología médica, el procedimiento TAVI, es decir, el reemplazo de la válvula mediante catéter ofrecido por la cardiología intervencionista, ha abierto una página completamente nueva en el tratamiento de las enfermedades valvulares. Este método, desarrollado inicialmente solo para pacientes de edad avanzada o considerados demasiado arriesgados para soportar una cirugía abierta, se aplica ahora con éxito a un grupo de pacientes cada vez más amplio tras haberse demostrado su eficacia. En este método, la caja torácica del paciente no se abre en absoluto, el corazón no se detiene y, en la mayoría de los casos, ni siquiera se necesita dormir completamente al paciente, es decir, anestesia general.
¿Cómo se aplica paso a paso el procedimiento TAVI realizado entrando por la ingle en pacientes con insuficiencia de la válvula aórtica?
El paciente es llevado al laboratorio de angiografía especialmente diseñado para el procedimiento y equipado con dispositivos avanzados de imagen. Solo se anestesia localmente la zona de la ingle y se administra una sedación ligera para que el paciente esté cómodo durante el procedimiento. Se entra en la arteria principal de la zona inguinal a través de un pequeño orificio de aguja y se colocan guías finas y flexibles dentro del vaso.
La válvula cardíaca biológica, previamente seleccionada de acuerdo con la anatomía vascular y cardíaca del paciente, se pliega y comprime firmemente en un entorno especial de laboratorio como si fuera un paraguas, y se introduce dentro de una vaina transportadora. Esta vaina se introduce en el vaso a través del orificio de la ingle y se avanza lentamente hacia el corazón por la vía principal del cuerpo. Gracias a las imágenes de rayos X de alta resolución en la pantalla, cada movimiento milimétrico de la válvula se sigue externamente en tiempo real. La nueva válvula se posiciona exactamente dentro de la válvula antigua y con fuga del corazón, ajustando su alineación con precisión milimétrica.
El momento de apertura de la válvula es el segundo más crítico del procedimiento. Para evitar que la nueva válvula sea arrastrada por el flujo sanguíneo o se desplace al abrirse, se envían al corazón estímulos muy rápidos con ayuda de un marcapasos temporal. La frecuencia cardíaca se eleva instantáneamente hasta alrededor de doscientos latidos por minuto; de esta forma, el corazón tiembla en estado de contracción, pero como no puede llenarse ni expulsar sangre, el flujo sanguíneo se detiene prácticamente durante unos segundos. Justo en esos segundos sin tormenta, se retira la vaina transportadora o se infla el balón que lleva en su interior. La nueva válvula comprimida se abre con fuerza en cuestión de segundos, recupera su forma original y se fija firmemente a las paredes de la válvula antigua. En cuanto la frecuencia cardíaca vuelve a la normalidad, la nueva válvula se abre y se cierra perfectamente, deteniendo la fuga de inmediato. Al final del procedimiento, el pequeño orificio de entrada en la ingle se cierra desde dentro mediante sistemas especiales.
¿Puede realizarse TAVI en casos de insuficiencia aórtica pura sin calcificación de la válvula o en pacientes que ya han sido operados a corazón abierto?
La tecnología de los primeros años del procedimiento TAVI necesitaba tejidos duros y calcificados en las paredes vasculares para que la válvula pudiera fijarse de forma segura. En los pacientes con estenosis aórtica había abundante calcificación, por lo que la válvula protésica podía engancharse a esa calcificación y permanecer estable. Sin embargo, en los casos de insuficiencia aórtica pura, donde no hay calcificación y las valvas solo se han estirado y cedido provocando fuga, el riesgo de que la nueva válvula se desplazara era muy alto porque no existía una prominencia a la que pudiera sujetarse. Por esta razón, los pacientes con insuficiencia pura estuvieron privados durante mucho tiempo de esta tecnología. Sin embargo, los diseños de válvulas de nueva generación, verdaderas maravillas de la ingeniería actual, han logrado resolver también este problema. Estos nuevos sistemas, que incorporan mecanismos especiales de pinza, sujetan las propias valvas relajadas del paciente como si fueran un clip de papel y permiten que la prótesis quede bloqueada en el corazón. Así, aunque no haya calcificación, la válvula se asienta de forma segura sin desplazarse.
Además, la tecnología también ofrece una gran solución a pacientes que en el pasado fueron sometidos a cirugía a corazón abierto y recibieron una válvula biológica, pero cuya válvula se ha degenerado con el paso de los años y ha comenzado a filtrar nuevamente. Antes, estos pacientes necesitaban una segunda cirugía abierta, mucho más arriesgada, para reemplazar la válvula deteriorada. Ahora, con un método llamado válvula dentro de válvula, se puede colocar una nueva válvula TAVI por la ingle exactamente en el centro de esa válvula antigua, sin intentar retirar la válvula previa. La válvula antigua actúa como un alojamiento perfecto para la nueva válvula.
¿A qué deben prestar atención los pacientes en su vida diaria durante el proceso de recuperación después de una intervención por insuficiencia de la válvula aórtica?
La mayor comodidad que ofrecen los métodos intervencionistas es un proceso de recuperación rápido e indoloro después del procedimiento. Apenas unas horas después del procedimiento TAVI realizado por la ingle, los pacientes pueden incorporarse en la cama y comer; al día siguiente pueden caminar por el pasillo. Si todo marcha bien, generalmente reciben el alta en dos o tres días y regresan a sus propios hogares, a sus camas habituales. Como no se corta la caja torácica, no se presentan dolor posoperatorio importante, riesgo de infección de la herida ni restricciones prolongadas de movimiento. Los pacientes pueden volver en poco tiempo a conducir, a sus actividades diarias y a su vida social. Sin embargo, esta recuperación rápida no significa que los pacientes puedan descuidarse por completo.
Las principales reglas que deben tenerse en cuenta durante el proceso de recuperación son las siguientes:
- No omitir los medicamentos
- No forzar la ingle
- No levantar peso
- Acudir a los controles médicos
- Informar al dentista
Para apoyar el funcionamiento saludable de la nueva válvula colocada, es muy importante cumplir estrictamente los horarios de los medicamentos anticoagulantes o reguladores de la presión arterial recetados por el médico. Para que la zona de la ingle donde se realizó el procedimiento cicatrice, durante las primeras semanas deben evitarse movimientos bruscos que tensen excesivamente esa zona y cargar objetos pesados. Quizá uno de los temas que requiere más atención es el riesgo de infección. La salud bucodental está directamente relacionada con el corazón. Antes de cualquier extracción dental, tratamiento de conductos o procedimiento quirúrgico con sangrado, que el paciente informe al médico correspondiente de que ha recibido una intervención de válvula cardíaca y utilice antibióticos preventivos antes del procedimiento tiene una importancia vital para evitar que bacterias se instalen en la válvula.
¿Qué alimentos deben evitar los pacientes con insuficiencia de la válvula aórtica para proteger su corazón?
En este cuadro clínico, donde el corazón ya lucha contra un volumen sanguíneo y una presión aumentados, los hábitos alimentarios del paciente pueden aliviar la carga del corazón o, por el contrario, dificultar aún más su trabajo al fatigarlo más. Para proteger la estructura de los vasos sanguíneos, impedir que la cantidad de líquido intravascular se descontrole y prevenir picos de hipertensión, es imprescindible realizar cambios permanentes en la alimentación. Especialmente deben evitarse los alimentos que provocan retención de líquidos en el cuerpo y endurecimiento de las arterias.
Algunos de los alimentos que deben evitarse o cuyo consumo debe limitarse son los siguientes:
- Sal de mesa
- Encurtidos preparados
- Salchichas procesadas
- Margarina
- Grasa de cola
- Frituras
- Bebidas azucaradas
- Bebidas energéticas
La sal, que encabeza esta lista, es el enemigo silencioso más importante de los pacientes con insuficiencia aórtica. La ingesta elevada de sodio hace que el cuerpo retenga agua y que el volumen sanguíneo aumente artificialmente. El corazón, que ya está distendido y fatigado por la sangre que retrocede, se ve obligado a esforzarse más y trabajar contra una presión más alta para poder bombear esta carga extra de agua dentro de los vasos. Del mismo modo, las grasas saturadas, los productos cárnicos procesados y el consumo excesivo de azúcar provocan rigidez de las paredes vasculares, hipertensión y, a largo plazo, obstrucción de las arterias cardíacas, empeorando seriamente el perfil general de riesgo cardiovascular del paciente.
¿Por qué los tratamientos intervencionistas se están convirtiendo ya en una primera opción en la medicina moderna para la insuficiencia de la válvula aórtica?
Las revoluciones tecnológicas vividas en el campo de la cardiología durante la última década han cambiado de raíz la filosofía de abordaje de las enfermedades cardíacas. Nuestro objetivo no es solo mantener vivo al paciente, sino también ofrecerle la mayor calidad de vida, con el menor riesgo de complicaciones y de la forma más rápida posible. Estas opciones sin incisiones, sin grandes restricciones y mucho menos traumáticas que ofrecen los métodos intervencionistas también proporcionan a los pacientes una gran seguridad y tranquilidad psicológica.
Hoy en día, al planificar el tratamiento del paciente, ya no interviene la decisión de un solo médico, sino la inteligencia colectiva de equipos cardíacos en los que cardiólogos intervencionistas, cirujanos cardíacos, especialistas en imagen y anestesiólogos se sientan en la misma mesa. Se analiza uno por uno la estructura vascular, las funciones cardíacas y el estado general de salud de cada paciente. Al considerar las extraordinarias tasas de éxito clínico y la rapidez de recuperación obtenidas, las reparaciones valvulares innovadoras realizadas entrando por la ingle han ido mucho más allá de ser una necesidad o una alternativa.

Prof. Dra. Kadriye Orta Kılıçkesmez es una de las figuras destacadas en el campo de la cardiología en Turquía. Nació el 24 de enero de 1974 en Tekirdağ. Tras completar su formación universitaria en la Facultad de Medicina Cerrahpaşa de la Universidad de Estambul, eligió la cardiología como especialidad y realizó su formación especializada en el Instituto de Cardiología de la misma universidad. En 2015, fue designada por la universidad para fundar la clínica de cardiología y el laboratorio de angiografía de Şişli Etfal. Kadriye Kılıçkesmez, quien se convirtió en profesora en 2017, fundó en 2020 la clínica de cardiología y el laboratorio de angiografía del Hospital Prof. Dr. Cemil Taşçı y aseguró que la clínica se convirtiera en una clínica de formación.
