La probabilidad de que una persona que ha sufrido un infarto experimente otro depende de diversos factores. Especialmente después de una angiografía coronaria, el examen detallado del estado de las arterias cardíacas determina los riesgos futuros. En muchos casos, estos exámenes muestran si existen estrechamientos en los vasos del paciente. Cuando se detectan estrechamientos, se recomiendan tratamientos como la Intervención Coronaria Percutánea. Además, las técnicas de imagen avanzadas y los seguimientos regulares desempeñan un papel importante en la reducción del riesgo. Sin embargo, dado que los factores de riesgo varían para cada paciente, los planes de tratamiento personalizados son de gran importancia.
¿Qué cambios en el estilo de vida se pueden hacer para prevenir un segundo infarto?
Después de un infarto, los cambios en el estilo de vida son de gran importancia para reducir el riesgo de un segundo evento. Estos cambios están dirigidos a apoyar la salud del corazón. Dejar de fumar reduce el riesgo de una nueva obstrucción. Obtener apoyo puede ser útil en este proceso. Adoptar una alimentación saludable mantiene bajo control los factores de riesgo de enfermedades cardíacas. Algunas recomendaciones al respecto son:
- Aumentar el consumo de frutas y verduras
- Optar por cereales integrales y proteínas magras
- Utilizar grasas saludables y evitar las grasas trans
Establecer rutinas de ejercicio semanales fortalece las funciones cardíacas y permite el control del peso. El tiempo ideal es al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada por semana. El manejo de enfermedades crónicas se mantiene estable con medicamentos y una dieta regular.
¿Cómo afecta la dieta al riesgo de sufrir otro infarto?
Después de un infarto, la dieta es un factor importante para reducir el riesgo de un nuevo infarto. Programas de alimentación adecuados para la salud del corazón, como las dietas mediterránea y DASH, pueden reducir este riesgo. Estas dietas, cuando se combinan con estilos de vida saludables, apoyan la salud del corazón y ayudan a prevenir futuros infartos.
Dieta Mediterránea:
- Incluye abundantes frutas y verduras.
- Se consumen cereales integrales y proteínas magras.
- Se utilizan grasas saludables, especialmente aceite de oliva.
Dieta DASH:
- Está diseñada para ayudar a reducir la presión arterial alta.
- Es rica en potasio, calcio y magnesio mientras se limita la ingesta de sodio.
- Se limitan las grasas saturadas y los azúcares.
Estas dietas reducen los riesgos cardiovasculares al regular la presión arterial y los niveles de colesterol. También son efectivas para mantener un control de peso saludable. El control del peso reduce la carga sobre el corazón, lo que minimiza el riesgo de infarto. Consumir alimentos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias reduce la inflamación en el cuerpo y protege la salud del corazón. Los alimentos ricos en ácidos grasos omega-3 desempeñan un papel crítico en la reducción de la inflamación y en el apoyo a la salud cardíaca general.
¿Cuáles son los signos tempranos de otro infarto?
Los signos de advertencia temprana de un infarto pueden variar de una persona a otra, pero ciertos síntomas se reportan con frecuencia. El síntoma más común es la molestia en el pecho. Esta molestia se siente como una presión que persiste durante un largo tiempo en la zona del pecho o aparece de forma intermitente. Su intensidad puede aumentar con el tiempo y generalmente se describe como un dolor torácico severo. Además, los signos tempranos pueden incluir:
Molestia en la parte superior del cuerpo:
- Dolor en uno o ambos brazos
- Molestia en la espalda, el cuello o la mandíbula
- Dolor en la zona del estómago
Otros síntomas comunes:
- Falta de aire que puede comenzar durante la actividad o en reposo
- Sudoración fría que generalmente aparece junto con otros síntomas
- Náuseas o mareos especialmente cuando ocurren junto con otros síntomas
- Sensación repentina de fatiga sin una causa evidente
- Molestia o dolor significativo en la mandíbula, el cuello o la espalda especialmente más común en mujeres
¿Cómo aumenta el estrés el riesgo de un segundo infarto?
El estrés tiene efectos directos e indirectos sobre la salud del corazón. Bajo estrés crónico, el cuerpo libera continuamente altos niveles de hormonas del estrés. Estas hormonas; norepinefrina, epinefrina y cortisol provocan muchos cambios en el sistema cardiovascular. En particular, el aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial añade carga adicional al corazón. Además, estas hormonas pueden elevar el nivel de azúcar en sangre y causar efectos perjudiciales en los vasos. Esta situación aumenta el riesgo de coagulación y ruptura de placas en las arterias. El suministro insuficiente de sangre al músculo cardíaco conduce a isquemia miocárdica, lo que crea un entorno propicio para un segundo infarto. Por estas razones, el manejo del estrés es de vital importancia para las personas que han sufrido un infarto. Los efectos del estrés sobre el corazón incluyen:
- Aumento de la frecuencia cardíaca
- Elevación de la presión arterial
- Aumento de los niveles de azúcar en sangre
¿Qué tan importante es el ejercicio para reducir el riesgo de otro infarto?
La importancia del ejercicio después de un infarto es conocida por sus efectos positivos sobre la salud general. Para los pacientes cardíacos, la actividad física regular apoya la salud del corazón y reduce el riesgo de infartos recurrentes. Las investigaciones han demostrado que la actividad física fortalece el músculo cardíaco y optimiza la circulación sanguínea. De este modo, el corazón funciona de manera más eficiente y aumenta el transporte de oxígeno en todo el cuerpo. Este proceso minimiza el riesgo de un segundo infarto.
- El ejercicio regular mejora las funciones cardíacas y aumenta la capacidad de bombeo del corazón.
- Reduce los factores de riesgo de enfermedades cardíacas; entre ellos la hipertensión, el colesterol alto y la diabetes.
- El ejercicio reduce los marcadores de inflamación y, por lo tanto, disminuye el riesgo de infarto.
Para las personas que han sufrido un infarto, el ejercicio no solo proporciona beneficios físicos; también contribuye a la recuperación psicológica y emocional. El ejercicio alivia problemas emocionales como la depresión y la ansiedad y mejora la calidad de vida general del individuo. Este efecto beneficioso permite que los pacientes después de un infarto tengan un mejor proceso de recuperación en comparación con aquellos que no hacen ejercicio. La actividad regular permite a los pacientes llevar una vida más larga y saludable. Especialmente durante el primer año después de un infarto, mantener un alto nivel de actividad física reduce significativamente el riesgo de recurrencia.
¿Cómo afecta fumar a la probabilidad de sufrir un segundo infarto?
Fumar tiene efectos negativos sobre el sistema cardiovascular y estos efectos aumentan el riesgo de sufrir un segundo infarto. El tabaco altera la funcionalidad de los vasos sanguíneos, lo que hace que el corazón trabaje más y esté en mayor riesgo. Entre los efectos principales del tabaquismo se encuentran:
- Aumento de la acumulación de placas: Fumar causa aterosclerosis en las arterias; esto puede provocar el estrechamiento y la obstrucción de los vasos.
- Riesgo de trombosis: Fumar aumenta la capacidad de coagulación de la sangre, lo que puede bloquear el flujo sanguíneo en las arterias.
- Disminución del oxígeno: Fumar reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, lo que obliga al corazón a trabajar más en respuesta a la falta de oxígeno.
- Enfermedad cardíaca acelerada: Los fumadores tienden a desarrollar problemas cardiovasculares a edades más tempranas en comparación con los no fumadores.
- Salud vascular deteriorada: Fumar daña la pared interna de los vasos, lo que provoca endurecimiento y facilita la obstrucción.
- Efecto sobre los medicamentos y la recuperación: Fumar puede reducir la eficacia de los medicamentos preventivos del infarto y perjudicar la capacidad de recuperación del cuerpo.
¿Cuál es la probabilidad de sufrir un segundo infarto después de una angiografía?
La probabilidad de sufrir un segundo infarto después de una angiografía varía. El estado general de salud del paciente es uno de los factores principales que determinan este riesgo. La gravedad del primer infarto también puede influir en los riesgos futuros. El cumplimiento de los cuidados posteriores al tratamiento y los cambios en el estilo de vida desempeñan un papel crítico en la reducción de esta probabilidad. Algunos puntos importantes relacionados con estos factores son:
- Momento y riesgos inmediatos: El período posterior al primer infarto es el momento de mayor riesgo para un segundo evento.
- Largas horas de trabajo y estrés: Un ritmo de trabajo intenso y el estrés aumentan el riesgo al generar una carga adicional sobre el corazón.
- Nefropatía relacionada con el contraste: El material de contraste utilizado durante la angiografía conlleva riesgo de daño renal y puede afectar indirectamente el riesgo de infarto.
Además, existen algunas medidas que deben tomarse para prevenir un segundo infarto:
- Uso regular de los medicamentos recetados
- Actividad física regular
- Dieta adecuada para la salud del corazón
- Control de la presión arterial
- Manejo de la diabetes
- Evitar el consumo de tabaco

Prof. Dra. Kadriye Orta Kılıçkesmez es una de las figuras destacadas en el campo de la cardiología en Turquía. Nació el 24 de enero de 1974 en Tekirdağ. Tras completar su formación universitaria en la Facultad de Medicina Cerrahpaşa de la Universidad de Estambul, eligió la cardiología como especialidad y realizó su formación especializada en el Instituto de Cardiología de la misma universidad. En 2015, fue designada por la universidad para fundar la clínica de cardiología y el laboratorio de angiografía de Şişli Etfal. Kadriye Kılıçkesmez, quien se convirtió en profesora en 2017, fundó en 2020 la clínica de cardiología y el laboratorio de angiografía del Hospital Prof. Dr. Cemil Taşçı y aseguró que la clínica se convirtiera en una clínica de formación.
